Doria & Asociados

La labor del testigo en el Procedimiento de Escrutinios. 

Por Guillermo A. Bermúdez  Salazar.  

Abogado en Doria & Asociados Abogados.

Cartagena-Colombia.

 

Para las campañas electorales uno de los principales retos que impone las jornadas de elecciones es precisamente la del procedimiento de escrutinios, en donde se gana o se pierde dependiendo de la atención, preparación y trabajo de los testigos electorales debidamente acreditados ante los puestos, zonas, o mesas de votación, o de los apoderados que así constituyan los partidos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos, e incluso los mismos candidatos.

 

No obstante la evidente importancia de la actividad escrutadora y de las consecuencias que imponen su desatención por parte de las Campañas, es un error común observar testigos electorales haciendo un trabajo que en algunos casos no comprenden, no entienden o lo que es peor, para el que nunca han sido capacitados, limitándose a escuchar los resultados de las elecciones conforme los muestran los registros electorales, o a solicitar de manera repetitiva y casi que automática el reconteo de votos.

 

Esa tarea casi vigilante que desarrollan testigos y abogados -muchas veces con pocos conocimientos en la materia- por igual, se torna mucho más compleja en la medida del atropello y premura con las que en ocasiones adelantan el procedimiento de escrutinios los miembros de las Comisiones Escrutadoras, que a su vez, al igual que sus interlocutores, para desgracia de la democracia y de los principios mínimos orientadores del derecho electoral y del procedimiento de escrutinios, e incluso de los mismos candidatos, no saben por ejemplo las diferencias que existen entre las reclamaciones electorales con las peticiones en las que se agota el requisito de procedibilidad para acudir a la vía judicial.

 

Por extraño que parezca, las reclamaciones electorales y la petición con la que se agota del requisito de procedibilidad no es lo mismo, -pues tienen serias y sustanciales características que las diferencias las unas de las otras- y esa duda o torpeza, ha sido el infortunio de muchas campañas y candidatos que, aunque en derecho tienen la razón, por no saber ejercerlo, no pueden ver satisfechas sus pretensiones ni en la sede administrativa ni mucho menos en la sede judicial.

 

Entonces, ese reto que imprimen los escrutinios en las campañas electorales debe ser atendido seriamente, no solo buscando asesoría especializada que le permita “tener mayores posibilidades”, sino también capacitando a sus testigos electorales e incluso a sus otros miembros para efectos de lograr un adecuado control del escrutinio en beneficio de sus intereses. Por alguna razón se dice que quien escruta es quien elige.                                      

 

 

Guillermo A. Bermúdez Salazar.

Abogado Especialista en Derecho Administrativo.

 Doria & Asociados Abogados.